Hoy día, pasear por las calles de Artajona es un placer y un enriquecimiento para quien sepa disfrutar del arte y de la belleza. Las calles empedradas, los rincones coquetos, las fachadas con escudos de armas, alguna casa palaciega, los torreones de “El Cerco”, que se asoman sobre los tejados, o su Parroquia de San Pedro, son algunas de las joyas que nos ofrece. 

Por nuestras calles han paseado Sean Connery y Audrey Hepburn -cuando protagonizaron la película de Robin y Marian, que Garci recientemente ha incluido dentro de las clásicas en su programa de la TV2-, Fernando Romay, Iñaki Uranga -quien con frecuencia busca la tranquilidad por las cuestas de la villa-,  Víctor Erice, el Señor Fraga Iribarne -que se quedó enamorado en su visita por los años 60-, también se rodó alguna escena de la película de “La Conquista de Albania”. Pero hay más, Su Majestad el Rey entregó un cuadro de “El Cerco”, de Juan Commelerán, al Museo Doña Sofía de Grecia; el dibujante Antonio Hernández Palacios incluyó en sus comics algunas de nuestras leyendas; y por echar una mirada retrospectiva, no hay que olvidar que cuando se construía “El Cerco”, el Reino de Pamplona tuvo dos obispos de Artajona y que en el siglo XVII, Carlos de Bayona -artajonés- fue confesor de Carlos II de España.

En torno a Artajona hay un halo de leyendas: la premonición de que sería destruida, la llegada de la Virgen de Jerusalén en el arzón del Capitán Lasterra, el oro que había en la Iglesia de San Saturnino, la mina de cobre,  la cueva de Santa Catalina, el lavadero de los muertos, el maratón de Artajona, los cuarenta de Artajona... Pero si algo es cierto, es que durante un lapso de tiempo, fue reino: El Reino de Artajona (1150-1157).